19 Jul

Una nueva etapa: desafíos en el día a día

Hace ya un año y cuatro meses que llegué a República Democrática del Congo para trabajar en el ISSI (Institut Supérieur en Sciences Infirmières). Con una mezcla entre miedo a lo desconocido y una buena dosis de ilusión profesional. He de confesar, que antes de llegar a Congo, los desafíos, no eran lo mío. Es decir, que no soy de la clase de personas que necesitan emociones fuertes y elevados niveles de adrenalina para dar lo mejor de sí o sentirse realizados. Pero también es verdad, que desde que he llegado, se me han ido presentado pequeños o no tan pequeños desafíos, ante los cuales, me he dicho, caben dos opciones: puedes revelarte, enfadarte con la situación y echar las culpas a terceros, o puedes lanzarte a hacer algo que quizá al principio te supera un poco, pero que luego te sirve como experiencia para afrontar nuevos desafíos.

 

Elegir la segunda opción no siempre es fácil, pero a la larga, merece la pena y además, es más gratificante. En mi caso, creo que he tenido ambas reacciones, unas veces por separado y otras, las dos juntas. Pero siempre con la seguridad de que no estoy sola, y de que aunque la cosa se tuerza un poco, en el 99% de los casos, hay solución para todo tipo de desastres.

Uno de esos desafíos de los que hablo es todo lo referente a la adaptación: lengua, clima, cultura… todavía no puedo decir que sea una asignatura aprobada en esta nueva etapa de mi vida, pero tampoco, que he suspendido. A veces me gustaría ir más rápido, hablar mejor, no pasar calor, ser más abierta a otros modos de ser y de hacer… pero luego, te das cuenta de que te hace falta tiempo y eso requiere mucha, mucha paciencia y bastante sentido del humor para saber reírse de uno mismo y de sus limitaciones. Además, creo que es de experiencia común a todo ser humano, sentirse necesitado, no es algo negativo, al contrario, te ayuda mucho a ser comprensivo con los demás, que también tienen sus limitaciones, y te estimula a descubrir en el otro sus cualidades, de las que siempre puedes aprender.

El terreno profesional ha supuesto otro de los desafíos a afrontar en estos 16 meses. Como ya he dicho, aterricé en el ISSI con una buena dosis de ilusión profesional, ilusión, que no es lo mismo que experiencia profesional, algo que normalmente es exigido para empezar a trabajar en cualquier sitio. Pues bien, quizá porque no todo el mundo se lanza a trabajar en otro continente, sin dominar la lengua y dispuesta a aprenderlo todo, en el ISSI me he sentido apoyada desde el primer momento.

Nunca pensé dedicarme a la docencia, cuando termine mis estudios como enfermera en la Universidad Complutense de Madrid, en 2005, me proyectaba trabajando en un hospital. A los pocos meses de terminar, se me presento la oportunidad de empezar a trabajar en una consulta privada junto al Dr. Chiva, gran ginecólogo, y su mujer María, de los que he aprendido tanto, y a quienes les debo mi pasión por la ginecología y la obstetricia.

En fin, que eso de dedicarme a dar clase, no estaba, ni de lejos, en mis planes. Ahora mi visión ha cambiado. Creo en cada una de mis alumnas, me encanta verlas con ganas de aprender y vestidas con su uniforme de prácticas, haciendo todo lo posible por ganarse la confianza de los profesionales con los que colaboran y de los pacientes de los que se van ocupando.

A través del nuevo plan de formación Acceso de Competencias, intentamos hacer de cada una, una enfermera capaz de enfrentarse a todo tipo de situaciones en el terreno profesional, porque es capaz de movilizar su saber, saber hacer y saber ser, para dar una respuesta adecuada y eficaz en cada momento. Todavía es pronto para ver los frutos de esta nueva forma de enseñar, pero seguimos trabajando con la ilusión de que dentro de algunos años, los frutos vendrán.

La verdad, es que no se me ocurre un final redondo, quizá, es mejor así. La vida, para la inmensa mayoría de la gente, y en mi caso también, no está hecha de grandes desafíos a los que enfrentarse, sino de esos otros, pequeños, que nos hacen mejores cuando los afrontamos, con ganas o sin ellas, pensando en el otro y en la medida de lo posible, con un toque de humor.

Olga TAULER SAN MIGUEL
Infirmière – Secrétaire Académique Adjointe
Institut Supérieur en Sciences Infirmières – ISSI
4804, Ngafani – Mont Ngafula – Kinshasa
Tél.: (243) 0 84 27 32 266
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