24 Jul

Mi primera experiencia como acompañante de alumnas durante su periodo de prácticas clínicas

He de confesar que esta primera experiencia me ha marcado de forma especial. Soy enfermera y llegue en octubre de 2014 desde Madrid a Kinshasa (República Democrática del Congo) para trabajar en el ISSI, (Institut Supérieur en Sciences Infirmières). Después de varios años sin ejercer mi profesión, me encontraba delante de un verdadero desafío, tanto a nivel personal como profesional. Conocía lo que se hace desde el Centre Hospitalier Monkole y me ilusionaba poder formar parte de ese proyecto, pero la vida no deja de sorprenderte y la oportunidad se presentó para trabajar en la Escuela de Enfermería, que es una institución asociada al Centre Hospitalier Monkole.

Durante estos meses he pensado muchas veces el alcance y la repercusión que puede tener mi trabajo actual, si me esfuerzo en dar lo mejor de mí para formar humana y profesionalmente a las cientos de chicas, en su mayoría, que pasan cada año por el ISSI. Desde aquí, puedo contribuir a que cada una, llegue a ser una enfermera competente profesionalmente, capaz de humanizar el cuidado, poniendo a la persona en el centro de su actividad.

Como ya he dicho, esta primera experiencia ha supuesto un desafío personal y profesional. Empezando por el idioma que he aprendido aquí, el clima la cultura y las costumbres totalmente diferentes. A esto hay que sumarle, que no tengo experiencia como profesora y que hace 6 años que no trabajo como enfermera. Es verdad, que hay días en los que el idioma te puede y no logras comunicarte como te gustaría, aunque puedo decir, que si algo tienen por estas tierras, es paciencia, y aunque no termines de decir lo que quieres, la gente te escucha con mucha atención. También es verdad, que a veces, lo más necesario, resulta difícil. No siempre tienes ni luz ni agua y eso, que a simple vista puede parecer algo anecdótico, resulta que te complica bastante la vida. Sin embargo, y a pesar de las pequeñas dificultades, no me cambiaría por nadie y creo que puedo decir que además, salgo ganando.

Durante el acompañamiento de las alumnas en prácticas, he aprendido mucho, de ellas y con ellas. Verlas cada semana, trabajar a su lado y ayudarlas a superar sus pequeñas, o no tan pequeñas dificultades, resulta una tarea apasionante. Gracias al nuevo programa de formación por adquisición de competencias, se trabaja con cada una de las alumnas para que llegue a tratar toda nueva situación con rigor científico, aprenda a comunicar, impregne toda su actividad de humanismo (escucha activa, respetar las creencias y valores de los demás), trabaje con profesionalidad (orden, puntualidad, respeto de los principios éticos)… y todo sobre la base de una práctica reflexiva, que hace el cuidado verdaderamente humano. Cuando conozco por qué y el cómo de lo que hago, puedo adaptarme a la persona y circunstancias que se van presentando, sin limitarme a hace “cuidados en serie”, algo que ni es profesional ni es humano.

En conclusión puedo decir que, aunque a veces este acompañamiento no resulte fácil, porque supone un cambio de mentalidad y en la manera de enseñar, merece la pena. En el ISSI hemos apostado por ello, y creemos que a la larga la historia de este gran país podrá demostrarlo.

 

Olga TAULER SAN MIGUEL
Infirmière – Secrétaire Académique Adjointe
Institut Supérieur en Sciences Infirmières – ISSI
4804, Ngafani – Mont Ngafula – Kinshasa
Tél.: (243) 0 84 27 32 266
Share this