26 Jun

La historia de Martial…

La historia de Martial te llega directa al alma. Una historia que hace que se erice cada vello de tu cuerpo, te hace sentir que en esta vida la palabra imposible no existe, que cuando uno ama algo, simplemente nada ni nadie te para. La historia de Martial te hace latir el corazón un poco más rápido.

Martial es un chico que a causa de una meningitis de bebé perdió la audición. Aunque en su alma reside la música, ya que a través de su vibración es capaz de sentirla en su cuerpo.

Conocimos a Martial a través de un voluntariado que hizo la vice presidenta de nuestra Asociación, Úrsula. Úrsula conoció a Martial durante su estancia en Burkina Faso y nuestro músico de alma adolescente le robó el corazón. Siempre estaba cerca de ella y se comunicaba como podía a través de gestos, ya que allí no tienen recursos para poder expresarse a través del lenguaje de signos. Hasta que un día se fueron a una discoteca y fue cuando Úrsula pudo observar a Martial en su pleno apogeo. Martial comenzó a bailar con ojos cerrados, con una sonrisa en su rostro que iluminaba toda la estancia. Ella perpleja se acercó a él y le dijo si él no escuchaba cómo podía ser que pudiera bailar, él con una sonrisa en los labios, con las manos en su propio pecho, le dijo que no escuchaba pero le vibraba la música en el cuerpo.

A partir de ese momento Úrsula no le quito ojo, veía que Martial siempre que había algo de música bailaba, que siempre estaba con instrumentos en la mano y pidiéndole a Úrsula que cuando iban a bailar.

Antes de volver del voluntariado Úrsula le pagó a Martial unas pruebas con un especialista para ver si era compatible con unos audífonos. Al llegar a Barcelona le dieron la buena noticia que sí era compatible, pero que la Asociación no tenía recursos para pagar unos audífonos y ahí empezó la magia. Magia de la cual ninguna de la Asociación nos hemos podido escapar.

Cuando Úrsula volvió a Barcelona tomó la determinación que la Asociación debía hacer algo al respecto, así que se organizó un evento solidario dónde el objetivo era recaudar dinero para conseguir unos audífonos para Martial y que por fin este amante de la música pudiera escuchar.

El evento fue todo un éxito, la gente se emocionó con esta historia, se reunió muchísimas personas, aunque sólo se pudo recaudar para 1 audífono. Al principio nos quedó una sensación un tanto amarga, hasta que un amigo de la Asociación se puso en contacto con el Instituto Auditivo Salesa y decidieron donarnos dos audífonos de segunda mano en perfectas condiciones. Hicimos todo lo necesario para adaptarlo a las necesidades de Martial y ansiábamos que llegara el día que Úrsula volviera a Burkina Faso para darle los audífonos a Martial. Así que fue aún mejor, ya que, con el dinero de los audífonos decidimos pagarle las pruebas necesarias, el molde para que se le adaptara y las clases de logopedia para que no sólo escuchara, sino, que aprendiera a hablar y comunicarse.

El 24 de mayo Úrsula fue con Martial al especialista en Burkina Faso y por fin pudo oír, no fue como lo que esperábamos, esto no es una película, es la vida real y Martial tiene que adaptarse a los ruidos, su cara era de desconcierto y un poco abrumado. Aunque poco a poco nos envía videos que está más adaptado y muy feliz de poder escuchar al fin. Sigue bailando con audífono y sin él. En breve empezará las sesiones con el logopeda y el propio Martial ha pedido al cura del pueblo poder guiar un día al coro de la iglesia, eso le hace muy feliz. Tenemos la esperanza y la sensación de que este chico ha nacido para vivir la música, para sentirla como pocas personas lo han hecho.

La música le hace sonreír, le hace vibrar, hace que su cuerpo se mueva con una conexión que cualquiera que lo observa no puede hacer otra cosa que pararse a mirar.

Alaya está feliz de poder aportar su granito de arena al mundo. A veces no hace falta cambiar el mundo, simplemente se puede ser feliz cambiando el mundo de una sola persona.

 

Sé el cambio que quieras ver en el mundo es nuestro lema.

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