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03 Sep 2018

Un final feliz. Enfermeras en el Congo

Erase un vez, una Escuela de Enfermería en República Democrática del Congo, que soñaba con los frutos que recogería después de haber formado a sus alumnas de una manera diferente. Una formación en el que tanto a nivel teórico como práctico, se trabaja con cada una de ellas para que llegue a tratar toda nueva situación con rigor científico, impregne toda su actividad de humanismo, aprenda a comunicar, trabaje con profesionalidad y todo esto, sobre la base de una práctica reflexiva, que hace del cuidado algo verdaderamente humano, adaptado a la persona y a las circunstancias más diversas.

Este año, después de 8 años de trabajo intenso, el ISSI, ha dicho “adiós” a un grupo de 27 alumnas que han terminado sus estudios siguiendo este nuevo Programa de Formación. Si hacemos un pequeño balance, el resumen sería más o menos el siguiente: 20 años de historia, 19 promociones, más de 400 enfermeras formadas… lo que supone, muchas vidas cuidadas, unas curadas, otras acompañadas hasta el final.

Este podría ser un final feliz; pero en el ISSI, no nos ocupamos solamente de formar enfermeras competentes, capaces de hacer frente a situaciones complejas… esto es mucho, pero es poco. En el ISSI, nos preocupamos en primer lugar, de las personas, y por eso, su verdadera riqueza, queda plasmada en la vida de tantas y tantas chicas, en su mayoría, que pasan cada año por nuestras aulas. Y para que este artículo no quede solo en palabras bonitas, hemos decidido llenarlo de “vidas”, dándole voz a alguna de estas 27 chicas que nos han “dejado” para lanzarse a una nueva aventura, que podría tener por título: profesional de salud en República Democrática del Congo, un profesional que por vocación, está llamado a estar cerca, muy cerca de la persona que cuida y de su familia.

Dicen, que para hacer un sueño realidad, hay que empezar por fijarse objetivos en la vida.

Me llamo Joelle, y el pasado 31 de julio, junto con otras 26 chicas, terminé mis estudios de enfermería en el ISSI.

Cuando comencé mis estudios en 2014, me había fijado algunos objetivos personales y he trabajado duro para conseguirlo, aunque en ocasiones no haya sido fácil. Ahora, si miro un poco hacia atrás, me doy cuenta de todo lo que he recibido, lo agradezco y me siento orgullosa de llevar la “insignia” del ISSI tan lejos como mi profesión me lleve.

Hola, me llamo Marie, tengo 22 años y acabo de terminar mis estudios como enfermera en el ISSI. Estoy muy orgullosa de ello. Desde pequeña he querido formarme en el ámbito de la salud. Siempre he sido muy tímida, y me preguntaba como podría vencer esa timidez y el miedo a cosas nuevas, si a lo que estaba llamada era a una profesión en la que la comunicación interpersonal es esencial… ahora me doy cuenta. En el ISSI me han ayudado a ser yo misma, han logrado sacar lo mejor de mí para ponerlo al servicio de los demás. A través, de los trabajos en grupo, las restituciones en clase, las campañas de sensibilización, y sobre todo, gracias a un acompañamiento personalizado tanto en el ISSI como durante las prácticas clínicas, he aprendido a vencer mi timidez, a gestionar el tiempo, a tratar con verdadero humanismo a la persona que cuido y a su familia… y tantas otras buenas cosas que sería difícil resumir. Lo que soy hoy, se lo debo en gran parte al ISSI. Agradezco de todo corazón la formación recibida y la ayuda de tantas personas, que han contribuido económicamente para que este sueño de infancia se haga realidad en mi vida.

Y colorín, colorado, este cuento, NO se ha acabado! También tú puedes ayudar a formar una enfermera en Congo.

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31 Jul 2018

Testimonios: enfermeras en formación

Me llamo Gloria, soy de Kongo Central, al oeste del país. El año pasado comencé mis estudios en el ISSI con la ilusión de formarme como enfermera. Nada más llegar, solicité una beca de estudios porque la situación económica de mi familia es precaria y no pueden hacer frente a los gastos de mi formación.

Gloria, la segunda de la izquierda en primer plano (Jornada Internacional de la enfermera 2016)

Me gusta ayudar a la gente y creo que acompañar a la persona sana o enferma es algo que no tiene precio. En Congo, la profesión enfermera no está bien vista, pero a mí me gusta, y me parece, que si aprovecho estos años de formación, y aprendo a trabajar bien, esta visión puede cambiar. Soy consciente, de que todas las actividades que se organizan en el ISSI, contribuyen a mi formación no solo como enfermera, sino también, y en primer lugar, como persona.Mi paso por el ISSI, me esta ayudando, a ver el mundo y en especial, la profesión enfermera de otra manera. He aprendido a trabajar en equipo y a abrirme a los otros. También, he aprendido a hacer la búsqueda documentaria, que me ayuda a profundizar en el porqué y el cómo de lo que hago durante mis prácticas en el hospital.

Agradezco de todo corazón, la ayuda que estoy recibiendo, y me gustaría animarles, a seguir apoyándonos. Sin su ayuda, yo no estaría estudiando en el ISSI. Y en Congo, una enfermera bien formada puede contribuir a salvar muchas vidas.

Mi nombre es Gloria Mukanga y estudio enfermería en el ISSI, este es mi segundo año. Nunca antes había oído hablar de competencias y capacidades, y es que en el ISSI desde que llegué, no nos hablan de otra cosa que de desarrollar competencias en relación a la profesión enfermera. La verdad es que al principio, estaba un poco perdida, pero poco a poco, me he ido identificando con esta nueva forma de aprender y he de confesar que me gusta.

 

Gloria, la tercera de la izquierda en primer plano (Jornada Internacional de la enfermera 2016)

Comprender a los otros, trabajar en equipo, hacer pequeñas búsquedas en internet para profundizar en algún aspecto, aprender a comunicar… en fin, la idea de enfermera que tenía antes y después de haber empezado en el ISSI, es muy muy distinta. En mi país casi nadie quiere ser enfermera. No es un trabajo reconocido y no se paga bien, además, la falta de medios y de motivación profesional, hace que muchas veces no se trabaje bien y por eso, la imagen de la enfermera no ha cambiado todavía.

Una cosa que he descubierto en el ISSI, es, ese toque humanista que aporta la enfermera en su día a día, cerca de la persona que sufre. Eso me gusta, y me anima a seguir estudiando cuando se me hace difícil. Aquí la vida no es siempre fácil, dificultades economías, materiales y también, falta de ganas a veces…

Agradezco la ayuda que recibo en el ISSI y de tanta gente que aunque no conozca, sé que están ahí y nos ayudan desde lejos, por mi parte, intento ser responsable y sacar buenas notas, lo que me parece una buena manera de ser agradecida.

Merci beaucoup!

 

Mi nombre es Joyce, este año, hago segundo de enfermería en el Institut Supérieur en Sciences Infirmières. En el tiempo que llevo en el ISSI, he descubierto la profesión enfermera y su rol propio. Mi visión de la enfermera ha cambiado, y me siento orgullosa de lo que estoy haciendo.

      Joyce, la tercera de la izquierda (Día Internacional del enfermo 2016, actividad realizada por las estudiantes en el Hospital Provincial de referencia Mama Yemo)

 

Cuando empecé, no sabía que aprendería trabajar en equipo, a preguntarme el porqué de lo que hago, a buscar la información que necesito en la biblioteca del ISSI, a tratar a cada persona con el respeto y la dignidad que se merece. Me encanta hacer prácticas en el hospital y poder ayudar a la persona que sufre, intentando devolverle, en la medida de lo posible, su autonomía.

Agradezco al ISSI y a todas las personas que hacen posible que podamos estudiar, su ayuda, sin la cual, no sería posible que ni yo, ni muchas otras chicas podamos formarnos como enfermeras en el Congo.

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26 Jul 2018

UNA MAÑANA EN MAMA YEMO (Hospital General de Referencia de Kinshasa)

                  Como cada año, el ISSI (Institut Supérieur en Sciences Infirmières), ha organizado una actividad en torno al día Internacional del enfermo. Esta vez, la cita tendría lugar el sábado 25 de febrero en el Hospital General de Referencia de Kinshasa Mama Yemo.

Después de varias semanas de trabajo: sensibilización, recogida de ropa y alimentos, cotización y compra de productos de limpieza… un buen grupo de profesoras y alumnas del ISSI, se encuentran a las puertas de este antiguo e inmenso hospital en Kinshasa, que cuenta con más de 93 años de historia y unas 2.000 camas.

Son las 9h30’ de la mañana. La acogida no pudo ser mejor, recibidas por el Director de Enfermería del hospital, determinamos el plan de acción: limpieza del servicio de urgencias y pediatría; y después, haríamos un rato de compañía a los enfermos y distribuiríamos lo que habíamos traído.

Quizá parezca paradójico, que en República Democrática del Congo, uno de los países más pobres de África, las chicas de una Escuela de enfermería, en las que prácticamente la totalidad de las alumnas solicitan y dependen de una ayuda económica para poder estudiar, dedican una mañana del sábado para atender a los más necesitados y enfermos…

La respuesta, a mi modo de ver, es bastante clara. La naturaleza humana no ha cambiado, y lo que ayuda a una chica del siglo XXI en no importa qué país de los más desarrollados del mundo, también lo hace a una chica de la misma edad en uno de los países más pobres del mundo. Siempre hay alguien que lo puede estar pasando peor que yo. El contacto con el sufrimiento y la enfermedad, despierta en cada uno de nosotros un sentimiento de compasión, que nos hace salir de nosotros mismos al encuentro del otro, nos ayuda a ser agradecidos y a sonreír a pesar de las dificultades.

Este podría ser el resumen de nuestra actividad y si no me creen, pregúnteselo a Christia, Esther, Dorcas y Marie que han querido compartir con nosotros, su experiencia del pasado 25 de febrero 2017, a que en mi opinión, no hace falta añadir ningún otro comentario.

Christia (Día Internacional del enfermo 2017)

Me llamo Esther y el pasado 25 de febrero participe, junto con otras estudiantes y profesoras del ISSI, en la actividad pensada para vivir en primera persona el día Internacional del enfermo. Ha sido un día, en el que hemos podido hacer prueba de humanismo, haciendo una buena limpieza de locales y materia, acompañando a los enfermos y distribuyendo entre ellos lo que habíamos traído.Christia: para mí, la actividad realizada en el ISSI en torno al día Internacional del enfermo es algo muy enriquecedor, tanto como futura enfermera, pero sobre todo, como persona. El contacto con las personas que sufren y el poder hacer algo por ellas, aunque sea tan poco, me ayuda mucho. Siempre hay alguien que lo está pasando mal, y en este día intentamos acompañarlos más de cerca, para que vean que hay alguien que se preocupa por ellos. También me gusta esta actividad, porque paso un rato con mis compañeras, con las que comparto el sueño de llegar a ser una buena enfermera.

 

Esther (Día Internacional del enfermo 2017)

La gente nos preguntaba quiénes éramos y porque lo hacíamos y nos daban su bendición. Esta vez, no ejercíamos como enfermeras en formación, lo hacíamos como gente que ve en la persona que sufre otro yo, con la misma dignidad y deseos de ser acompañado.

Dorcas: en mi opinión, la visita al Hospital Mama Yemo del pasado 25 de febrero, ha sido una buena experiencia. No es la primera vez que participo en esta actividad organizada por el ISSI en torno al día Internacional del enfermo, pero cada año, me ayuda mucho.

Las distintas promociones de estudiantes hacemos algo juntas, y eso nos une. Me ha gustado ver la iniciativa y la alegría con la que todas nos poníamos a limpiar y a hacer un rato de compañía a los enfermos.

Dorcas, a la izquierda Esperando para repartir lo que habíamos traído entre los enfermos (Día Internacional del enfermo 2017)

La acogida por parte del personal del hospital fue muy buena, es duro verles trabajar en esas condiciones de falta de materia y de higiene, pero se ve, que les gustaría cambiar y que si alguien les ayuda un poco, lo agradecen mucho.

Creo que después de una actividad como esta, eres tú la que sales ganando, y por eso, aunque a veces cueste un poco lanzarse, seguiré participando y animando a muchas otras personas a hacerlo.

Marie: como soy la última en contar mi experiencia de este día, no sé qué más puedo decir… Cada año, aprendo algo, y me entran más ganas de formarme muy bien como enfermera.

 

Marie, la tercera de la izquierda (Día Internacional del enfermo 2017)

Las condiciones materiales y el acompañamiento humano no son siempre buenos, lo que pasa, es que nos cansamos pronto y terminamos por habituarnos a no trabajar bien, lo que repercute directamente en la persona que estamos cuidando. Aunque a veces me da un poco de miedo, tengo muchas ganas de terminar mis estudias para poder contribuir, más en primera persona, a este cambio de mentalidad en la manera de cuidar

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24 Jul 2018

Mi primera experiencia como acompañante de alumnas durante su periodo de prácticas clínicas

He de confesar que esta primera experiencia me ha marcado de forma especial. Soy enfermera y llegue en octubre de 2014 desde Madrid a Kinshasa (República Democrática del Congo) para trabajar en el ISSI, (Institut Supérieur en Sciences Infirmières). Después de varios años sin ejercer mi profesión, me encontraba delante de un verdadero desafío, tanto a nivel personal como profesional. Conocía lo que se hace desde el Centre Hospitalier Monkole y me ilusionaba poder formar parte de ese proyecto, pero la vida no deja de sorprenderte y la oportunidad se presentó para trabajar en la Escuela de Enfermería, que es una institución asociada al Centre Hospitalier Monkole.

Durante estos meses he pensado muchas veces el alcance y la repercusión que puede tener mi trabajo actual, si me esfuerzo en dar lo mejor de mí para formar humana y profesionalmente a las cientos de chicas, en su mayoría, que pasan cada año por el ISSI. Desde aquí, puedo contribuir a que cada una, llegue a ser una enfermera competente profesionalmente, capaz de humanizar el cuidado, poniendo a la persona en el centro de su actividad.

Como ya he dicho, esta primera experiencia ha supuesto un desafío personal y profesional. Empezando por el idioma que he aprendido aquí, el clima la cultura y las costumbres totalmente diferentes. A esto hay que sumarle, que no tengo experiencia como profesora y que hace 6 años que no trabajo como enfermera. Es verdad, que hay días en los que el idioma te puede y no logras comunicarte como te gustaría, aunque puedo decir, que si algo tienen por estas tierras, es paciencia, y aunque no termines de decir lo que quieres, la gente te escucha con mucha atención. También es verdad, que a veces, lo más necesario, resulta difícil. No siempre tienes ni luz ni agua y eso, que a simple vista puede parecer algo anecdótico, resulta que te complica bastante la vida. Sin embargo, y a pesar de las pequeñas dificultades, no me cambiaría por nadie y creo que puedo decir que además, salgo ganando.

Durante el acompañamiento de las alumnas en prácticas, he aprendido mucho, de ellas y con ellas. Verlas cada semana, trabajar a su lado y ayudarlas a superar sus pequeñas, o no tan pequeñas dificultades, resulta una tarea apasionante. Gracias al nuevo programa de formación por adquisición de competencias, se trabaja con cada una de las alumnas para que llegue a tratar toda nueva situación con rigor científico, aprenda a comunicar, impregne toda su actividad de humanismo (escucha activa, respetar las creencias y valores de los demás), trabaje con profesionalidad (orden, puntualidad, respeto de los principios éticos)… y todo sobre la base de una práctica reflexiva, que hace el cuidado verdaderamente humano. Cuando conozco por qué y el cómo de lo que hago, puedo adaptarme a la persona y circunstancias que se van presentando, sin limitarme a hace “cuidados en serie”, algo que ni es profesional ni es humano.

En conclusión puedo decir que, aunque a veces este acompañamiento no resulte fácil, porque supone un cambio de mentalidad y en la manera de enseñar, merece la pena. En el ISSI hemos apostado por ello, y creemos que a la larga la historia de este gran país podrá demostrarlo.

 

Olga TAULER SAN MIGUEL
Infirmière – Secrétaire Académique Adjointe
Institut Supérieur en Sciences Infirmières – ISSI
4804, Ngafani – Mont Ngafula – Kinshasa
Tél.: (243) 0 84 27 32 266
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19 Jul 2018

Una nueva etapa: desafíos en el día a día

Hace ya un año y cuatro meses que llegué a República Democrática del Congo para trabajar en el ISSI (Institut Supérieur en Sciences Infirmières). Con una mezcla entre miedo a lo desconocido y una buena dosis de ilusión profesional. He de confesar, que antes de llegar a Congo, los desafíos, no eran lo mío. Es decir, que no soy de la clase de personas que necesitan emociones fuertes y elevados niveles de adrenalina para dar lo mejor de sí o sentirse realizados. Pero también es verdad, que desde que he llegado, se me han ido presentado pequeños o no tan pequeños desafíos, ante los cuales, me he dicho, caben dos opciones: puedes revelarte, enfadarte con la situación y echar las culpas a terceros, o puedes lanzarte a hacer algo que quizá al principio te supera un poco, pero que luego te sirve como experiencia para afrontar nuevos desafíos.

 

Elegir la segunda opción no siempre es fácil, pero a la larga, merece la pena y además, es más gratificante. En mi caso, creo que he tenido ambas reacciones, unas veces por separado y otras, las dos juntas. Pero siempre con la seguridad de que no estoy sola, y de que aunque la cosa se tuerza un poco, en el 99% de los casos, hay solución para todo tipo de desastres.

Uno de esos desafíos de los que hablo es todo lo referente a la adaptación: lengua, clima, cultura… todavía no puedo decir que sea una asignatura aprobada en esta nueva etapa de mi vida, pero tampoco, que he suspendido. A veces me gustaría ir más rápido, hablar mejor, no pasar calor, ser más abierta a otros modos de ser y de hacer… pero luego, te das cuenta de que te hace falta tiempo y eso requiere mucha, mucha paciencia y bastante sentido del humor para saber reírse de uno mismo y de sus limitaciones. Además, creo que es de experiencia común a todo ser humano, sentirse necesitado, no es algo negativo, al contrario, te ayuda mucho a ser comprensivo con los demás, que también tienen sus limitaciones, y te estimula a descubrir en el otro sus cualidades, de las que siempre puedes aprender.

El terreno profesional ha supuesto otro de los desafíos a afrontar en estos 16 meses. Como ya he dicho, aterricé en el ISSI con una buena dosis de ilusión profesional, ilusión, que no es lo mismo que experiencia profesional, algo que normalmente es exigido para empezar a trabajar en cualquier sitio. Pues bien, quizá porque no todo el mundo se lanza a trabajar en otro continente, sin dominar la lengua y dispuesta a aprenderlo todo, en el ISSI me he sentido apoyada desde el primer momento.

Nunca pensé dedicarme a la docencia, cuando termine mis estudios como enfermera en la Universidad Complutense de Madrid, en 2005, me proyectaba trabajando en un hospital. A los pocos meses de terminar, se me presento la oportunidad de empezar a trabajar en una consulta privada junto al Dr. Chiva, gran ginecólogo, y su mujer María, de los que he aprendido tanto, y a quienes les debo mi pasión por la ginecología y la obstetricia.

En fin, que eso de dedicarme a dar clase, no estaba, ni de lejos, en mis planes. Ahora mi visión ha cambiado. Creo en cada una de mis alumnas, me encanta verlas con ganas de aprender y vestidas con su uniforme de prácticas, haciendo todo lo posible por ganarse la confianza de los profesionales con los que colaboran y de los pacientes de los que se van ocupando.

A través del nuevo plan de formación Acceso de Competencias, intentamos hacer de cada una, una enfermera capaz de enfrentarse a todo tipo de situaciones en el terreno profesional, porque es capaz de movilizar su saber, saber hacer y saber ser, para dar una respuesta adecuada y eficaz en cada momento. Todavía es pronto para ver los frutos de esta nueva forma de enseñar, pero seguimos trabajando con la ilusión de que dentro de algunos años, los frutos vendrán.

La verdad, es que no se me ocurre un final redondo, quizá, es mejor así. La vida, para la inmensa mayoría de la gente, y en mi caso también, no está hecha de grandes desafíos a los que enfrentarse, sino de esos otros, pequeños, que nos hacen mejores cuando los afrontamos, con ganas o sin ellas, pensando en el otro y en la medida de lo posible, con un toque de humor.

Olga TAULER SAN MIGUEL
Infirmière – Secrétaire Académique Adjointe
Institut Supérieur en Sciences Infirmières – ISSI
4804, Ngafani – Mont Ngafula – Kinshasa
Tél.: (243) 0 84 27 32 266
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26 Jun 2018

La historia de Martial…

La historia de Martial te llega directa al alma. Una historia que hace que se erice cada vello de tu cuerpo, te hace sentir que en esta vida la palabra imposible no existe, que cuando uno ama algo, simplemente nada ni nadie te para. La historia de Martial te hace latir el corazón un poco más rápido.

Martial es un chico que a causa de una meningitis de bebé perdió la audición. Aunque en su alma reside la música, ya que a través de su vibración es capaz de sentirla en su cuerpo.

Conocimos a Martial a través de un voluntariado que hizo la vice presidenta de nuestra Asociación, Úrsula. Úrsula conoció a Martial durante su estancia en Burkina Faso y nuestro músico de alma adolescente le robó el corazón. Siempre estaba cerca de ella y se comunicaba como podía a través de gestos, ya que allí no tienen recursos para poder expresarse a través del lenguaje de signos. Hasta que un día se fueron a una discoteca y fue cuando Úrsula pudo observar a Martial en su pleno apogeo. Martial comenzó a bailar con ojos cerrados, con una sonrisa en su rostro que iluminaba toda la estancia. Ella perpleja se acercó a él y le dijo si él no escuchaba cómo podía ser que pudiera bailar, él con una sonrisa en los labios, con las manos en su propio pecho, le dijo que no escuchaba pero le vibraba la música en el cuerpo.

A partir de ese momento Úrsula no le quito ojo, veía que Martial siempre que había algo de música bailaba, que siempre estaba con instrumentos en la mano y pidiéndole a Úrsula que cuando iban a bailar.

Antes de volver del voluntariado Úrsula le pagó a Martial unas pruebas con un especialista para ver si era compatible con unos audífonos. Al llegar a Barcelona le dieron la buena noticia que sí era compatible, pero que la Asociación no tenía recursos para pagar unos audífonos y ahí empezó la magia. Magia de la cual ninguna de la Asociación nos hemos podido escapar.

Cuando Úrsula volvió a Barcelona tomó la determinación que la Asociación debía hacer algo al respecto, así que se organizó un evento solidario dónde el objetivo era recaudar dinero para conseguir unos audífonos para Martial y que por fin este amante de la música pudiera escuchar.

El evento fue todo un éxito, la gente se emocionó con esta historia, se reunió muchísimas personas, aunque sólo se pudo recaudar para 1 audífono. Al principio nos quedó una sensación un tanto amarga, hasta que un amigo de la Asociación se puso en contacto con el Instituto Auditivo Salesa y decidieron donarnos dos audífonos de segunda mano en perfectas condiciones. Hicimos todo lo necesario para adaptarlo a las necesidades de Martial y ansiábamos que llegara el día que Úrsula volviera a Burkina Faso para darle los audífonos a Martial. Así que fue aún mejor, ya que, con el dinero de los audífonos decidimos pagarle las pruebas necesarias, el molde para que se le adaptara y las clases de logopedia para que no sólo escuchara, sino, que aprendiera a hablar y comunicarse.

El 24 de mayo Úrsula fue con Martial al especialista en Burkina Faso y por fin pudo oír, no fue como lo que esperábamos, esto no es una película, es la vida real y Martial tiene que adaptarse a los ruidos, su cara era de desconcierto y un poco abrumado. Aunque poco a poco nos envía videos que está más adaptado y muy feliz de poder escuchar al fin. Sigue bailando con audífono y sin él. En breve empezará las sesiones con el logopeda y el propio Martial ha pedido al cura del pueblo poder guiar un día al coro de la iglesia, eso le hace muy feliz. Tenemos la esperanza y la sensación de que este chico ha nacido para vivir la música, para sentirla como pocas personas lo han hecho.

La música le hace sonreír, le hace vibrar, hace que su cuerpo se mueva con una conexión que cualquiera que lo observa no puede hacer otra cosa que pararse a mirar.

Alaya está feliz de poder aportar su granito de arena al mundo. A veces no hace falta cambiar el mundo, simplemente se puede ser feliz cambiando el mundo de una sola persona.

 

Sé el cambio que quieras ver en el mundo es nuestro lema.

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12 Jun 2018

Ayuda a los refugiados

Dos pilotos han gastado sus ahorros de vida combinados con el único propósito de salvar a los refugiados de los peligros de navegar a través del Mar Mediterráneo.

José Benavente y Benoit Micolon son los altruistas franceses detrás del grupo de rescate voluntario Pilotes Volontaires. Los dos hombres lanzaron el esfuerzo después de juntar su dinero duramente ganado para comprar un avión de $ 150,000 que se utilizará para rescatar a los inmigrantes en el mar.

“José y yo compramos el avión con nuestro dinero personal porque de lo contrario hubiéramos perdido demasiado tiempo buscando financiamiento”, dijo Micolon a NBC News.

Benavente no es ajeno a los esfuerzos humanitarios: durante 25 años, trabajó para la Cruz Roja y fue testigo de los desafíos que enfrentan los migrantes sirios. Micolon, quien conoció a Benavente en 2006 cuando ganaban las licencias de sus pilotos, se unió inmediatamente a la causa después de que su amigo describiera de primera mano la crisis de los refugiados.

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07 Jun 2018

Un perro especial

Pequeñas cosas que pasan a diaria y no nos damos cuenta…

“Fred, el perro que vive en el Castillo, se hizo cargo del desafío cuando nueve pequeños patitos quedaron huérfanos el jueves pasado”, escribió Mountfitchet Castle en Facebook. “La mamá de los patitos había desaparecido y un miembro del personal los encontró deambulando solos en los alrededores del castillo. El equipo estaba muy preocupado por los patitos, pero Fred, un labrador de 10 años, se los llevó de inmediato y ha estado cuidando niños desde entonces”.

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05 Jun 2018

Solo tiene dos años…

Este batería de 2 años es tan bueno, que incluso los músicos no se lo creen
Este video de Lennox Howard Noble de 2 años tocando la batería para la canción “I Can” del grupo gospel Speak Life se está volviendo viral.
¡Sí, solo tiene DOS AÑOS!
Muchos de los comentarios sobre el video son de músicos que no pueden entender cómo es posible este nivel de talento a los dos años. ¡asombroso!
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